No te castigarás

“La paciencia es una virtud” dijo William Shakespeare. Todo a su debido tiempo. Con ello quiero decirte que no sometas a tu cuerpo a duros métodos de entrenamiento, ni a crueles dietas de adelgazamiento que prometan transformarte en tiempo récord. Las famosas “dietas milagrosas” no solo son peligrosas para la salud por el déficit de nutrientes al que te someten, sino que además volverás en poco tiempo a estar igual o peor. Y obligarte a machacar tu cuerpo con horas de gimnasio, hará que dejes de disfrutar con el deporte y no quieras volver a practicarlo.

guuyNo te castigues de ningún modo, así como Roma no se construyó en un día, tu cuerpo necesita un tiempo inteligente de transformación. Dáselo con total comprensión, sé sabio y disfruta cambiando cada día tus hábitos erróneos por hábitos saludables.

Disfruta cada pasito, el cambio no viene de la noche a la mañana, ve poniéndote pequeñas metas y se firme en cumplirlas. Por ejemplo,   ve borrando de tu lista de la compra todos aquellos alimentos vacíos de nutrientes y ve sustituyéndolos por otros, los que más te gusten, ¡hay muchos!. Práctica ejercicio de manera moderada y divertida, más vale poquito a poco que todo en un día y después nada.

Ve poco a poco, pero no vaciles en ningún momento, tienes que esforzarte y tomar decisiones inquebrantables, sé firme. Si eres un apasionado de los refrescos y tú objetivo es quitártelos de tu dieta, trabaja en ello, utiliza tiempo en educar a tu mente y decirle que eso no es beneficioso para ti y que no necesitas que te envíe la señal de “lo necesito”, practica esto cuantas más veces mejor, hasta que lo logres, verás que luego con el resto será más fácil.

Ponte objetivos claros a corto plazo y cúmplelos sin dilación. Pero no quieras cambiar todo la primera semana, una dieta súper sana y cada día tres horas de gimnasio,  por que si no estás acostumbrado, el cambio drástico te hará sufrir y abandonarás tu cometido. Se paciente pero constante. Sé como el dicho “Vísteme despacio que tengo prisa”.