AMA tu cuerpo sobre todas las cosas

Ámate. Mímate. Quiérete. Cuídate. Sonríete. Gracias a tu cuerpo experimentas la vida en forma de colores, sensaciones, música, sabores…
tu cuerpo es un templo, un lugar lleno de energía y vitalidad. Es perfecto, es bonito, jamás te digas lo contrario. Todo lo que tus ojos deben ver de ti tiene que estar lleno de amor. No te desprecies, ni te rechaces. Si algo no te gusta de ti mismo, primero ámalo y luego cámbialo con paciencia y cariño.

Tu cuerpo físico también responde a tu energía mental. Tu materia se transforma acorde a tus pensamientos. La energía fluye por todo tu ser, desde la mente hasta cada una de tus células. Es una energía poderosa capaz de transformarte. Para cambiar tu cuerpo no solo debes estar pendiente de tu dieta saludable, ¡también de la energía mental que lanzas hacia ti mismo!. Trabaja en positivo los mensajes que estás enviando hacia tu propio ser, hacia cada una de tus células, porque esos mensajes mentales realmente tienen efectos sorprendentes.

No digas ni pienses cosas feas sobre ti mismo. Si te desprecias causarás más de lo mismo. No puedes desear un cuerpo bonito y sano si al mismo tiempo te menosprecias. No envíes mensajes erróneos a tu cuerpo, no le digas que es desagradable o deforme, ¡por qué cada vez será más desagradable y mucho más deforme!.

Háblate mentalmente con afecto, incluso con adoración. Aprecia cada una de las partes de tu ser, siente la belleza, el atractivo de tu cuerpo, la hermosura de ser quien eres. Medítalo diariamente, envía mensajes positivos a las zonas de tu cuerpo donde acostumbrabas a enviar odio. Cree que eres único, divino, precioso, sano, robusto, fuerte, vigoroso…y así será.